La Crisis Financiera Mundial
La crisis financiera mundial representa un nuevo reto que hay que sortear. No hay fórmulas mágicas ni mesías por venir que vaya a producir efectos contrarios a los que actualmente se están verificando.
Sin lugar a dudas, se requiere de inyección de capitales frescos pero con una gran sobriedad y a la par, programas de generación de actividades comerciales para que dichos capitales no se esfumen.
No hay mucho tiempo que perder, y esto va para Europa, Asia y América, las tres principales zonas para las dinámicas financieras que el momento impone.
Las entidades bancarias, nacionales o transnacionales no deben dejarse arrastar por los arrebatos de la hiperliquidez aunque tampoco deben encerrarse en sus bóvedas. Deben desarrollar a corto y mediano plazos, programas de emergencia para evitar así un colapso y posible efecto dominó en los entramados financieros. Ya hemos visto varios azomos; las grandes industrias y los mercados deben olvidarse que van de las manos; se evidencia por lo menos de entrada, una indiscutible sobreproducción como fruto de la declinación en la demanda.
Nada que no sea con miras a largo plazo, tendrá resultados cuantiosos.
Así que por lo menos a ser más flexibles para evitar una ruptura de consecuencias tremendas.
Muchas gracias y hasta el próximo martes.
Buen viento y buena mar!


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